El proyecto que hemos elaborado se fundamenta en una serie de principios básicos que ofrecen a los niños y niñas experiencias destinadas a favorecer el desarrollo integral de sus capacidades y aprendizajes, permitiéndoles adoptar conductas cada vez más autónomas.
Nuestra actuación en el aula se basa en un enfoque globalizador, entendiendo el aprendizaje como un proceso integral en el que el niño y la niña construyen conocimientos a partir de la relación entre las experiencias previas y las nuevas vivencias. Pretendemos que el aprendizaje sea significativo, por lo que partimos de sus conocimientos previos y de los intereses que manifiestan.
En esta etapa educativa, la acción y la experimentación constituyen las principales fuentes de aprendizaje y desarrollo. Por ello, las actividades se llevarán a cabo tanto en el aula como en los espacios exteriores del centro, favoreciendo así una mayor conexión con la naturaleza y el medio ambiente.
Todas las actividades que se desarrollan tienen un carácter lúdico, ya que el juego es una herramienta fundamental de motivación y permite a los niños y niñas establecer relaciones significativas.
En nuestra escuela, la prioridad es crear un ambiente afectuoso, acogedor y seguro, pues consideramos imprescindible el establecimiento de un vínculo afectivo sólido entre la educadora, los niños y niñas, y sus familias. Resulta fundamental generar una buena sintonía y sentir que todos formamos parte de un mismo proyecto educativo. Asimismo, se fomentará la interacción entre todos los niños y niñas del centro, ya que esta favorece su desarrollo intelectual, afectivo y social.